Muchos padres piensan que viajar con niños es una misión imposible, y prefieren esperar a que estén más «grandecitos» para atreverse. Otros consideran que la única opción de vacaciones con niños, son los destinos con parques temáticos.
Es cierto que todo cambia cuando llegan los niños y las vacaciones no son la excepción. Cuando se viaja sólo o con la pareja, no hay muchas cosas que pensar, investigar, preparar, empacar etc. Todo es más simple. Sin embargo, con niños pequeños hay que prepararse muy bien.
Hace un tiempo, nuestros amigos y familia cercana pensaban que estábamos desquiciados por nuestros viajes familiares a destinos lejanos, donde los vuelos eran largos, con temperaturas frías o países donde no se habla inglés o español.
Nuestro primer viaje de vacaciones con nuestra hija, fue a París y ella tenía apenas tres años. Recuerdo que fue en marzo, y hacia mucho frio ( JA JA desde la perspectiva de una familia caribeña).
Fue toda una aventura, porque nunca habíamos viajado a Europa, así que la adrenalina y la ansiedad de lo que estabamos por experimentar al otro lado del mundo, estaba a su máximo nivel. Además, varias personas nos habían expresado comentarios como: «París es un destino para adultos». «Es una gran metrópolis y es peligroso». «No deben ir a ciudades como esas con la niña». «No van poder disfrutar de los museos y lugares turísticos».
Pues te contamos, que disfrutamos ese viaje desde principio a fin. La niña a pesar de su edad disfrutó y se comporto muy bien. En nuestra corta estadía logramos ir al Musée de Louvre, Le Grand Palais, Catedral de Notre Dame, Napoléon Tomb, Musée de l’Armée– y por supuesto la Tour Eiffel.
Como verás en las fotos, llevamos su cochecito, y en el llevábamos todo lo necesario para su comodidad, entretenimiento y meriendas. En todo los lugares que visitamos, le explicamos lo que veíamos de acuerdo a su edad.
Mantenerla integrada a las actividades y tener siempre presente que viajabamos con una niña de tres años fue fundamental.
En algunos momentos se cansó, se aburrió, como cualquier niña de su edad. Lo importante es que nosotros estábamos concientes y preparados para interrumpir lo que estábamos haciendo para atenderla y poder continuar. Y así fuimos conociendo y disfrutando cada instante, de esta impresionante ciudad.
Pudimos crear memorias hermosas en familia y nos despertó la curiosidad de conocer otras ciudades y países. Han pasado diez años de ese primer viaje, ya no somos tres, sino cuatro y los cuatro hemos viajado a distintos países en Europa, Centroamérica y Caribe.
Hemos decidido compartir nuestras experiencias, aprendizajes, recomendaciones de viajes. En fin queremos motivar a otros padres a que no se detengan por sus niños. Viajen con ellos, disfruten de las maravillas del mundo y construyan memorias en familia.



